que pesan kilos y kilos
me llaman
con su voz retumbando en mil ecos
deformada prosa
con su voz aguosa
ahí está, la pileta llena
de agua y de vida
de venas
de impulsos nerviosos que mi cerebro decodifica
en placeres
en vicios
en gozos
y mi piel se eriza
en una baldosa, bañada de aire,
ahí está lucía, intentando controlarse
la pileta luce bien
luce deliciosa
la pileta la está volviendo viciosa.
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