Me dijeron que si ESCUCHÁS lo que te dicen, te va a entrar por la oreja, va a pasar al cerebro y se te va a pegar por un rato, y vas a empezar a pensar eso. Así, vas a tomar decisiones que no hubieras tomado de no haber escuchado lo que escuchaste. Cuando eso que se te había pegado en el cerebro se te despegue, vas a darte cuenta que en realidad pensabas otra cosa y te vas a arrepentir de lo que hiciste. Mucho.
Pero yo sé que desenredé mi cerebro, y muchos de los pensamientos que estaban enredados entre los cables, salieron volando como globos. Pensamientos caducados, ideas que ya no tenían ningún sentido. Miedos, paranoias que se habían acostumbrado a estar ahí. Encontré que partes del cerebro que se habían amoldado a cierto tipo de comportamiento interno, cierto tipo de hipótesis, ideas, suposiciones que habían perdido validez hace rato. Cosas que me habían entrado por la oreja y tenía pegadas en el cerebro. Cosas que me habían dicho personas que ya no veo más.
Agarré a mi mente y la peiné, la dejé prolijita. Le saqué los residuos.
Ahora puedo pensar con más facilidad.
Desenredé mi cerebro. Y ahora me siento más libre.
(L)
ResponderEliminartu me entiendees
te amo amigaa. mucho
y tenes TODA la razon